Los dublineses tienen una dieta rica y variada. Su ingrediente esencial son las patatas, aunque en su menú tampoco falta la carne, el pescado, el marisco y unos deliciosos postres como la tarta de manzana, que se puede degustar todo el año.
Entre los platos más representativos encontramos el estofado irlandes (Irish Stew), las bombas de patata, la empanada de pollo, el estofado de ternera con Guinness, langostinos a la dublinesa, galletas de avena, pastel de bacón o de bacalao o pudding de queso entre otros muchos manjares.